EL SILENCIO DE ETECSA

Freyser Martinez
Foto: Iris Mariño

Muchas han sido las iniciativas ciudadanas ante la situación de aislamiento social que ha provocado la COVID-19. Por ejemplo, participo en un grupo de WhatsApp para compartir noticias sobre esta enfermedad, específicamente de Camagüey. Las personas realmente lo usan para pedir información e intercambiar puntos de vista, no siempre acertados. En la isla cada vez tomamos más conciencia de que somos ciudadanos y no meros entes que deben acatar órdenes.

Sin embargo, en medio de esta emergencia mundial, nuestra empresa de telecomunicaciones, ETECSA, esa que sostenemos con nuestros bolsillos, no ha tomado ninguna iniciativa. Los clientes ni siquiera podemos alargar la vida útil de los bonos, ya sean para Internet o para llamadas.

La empresa se ha limitado a enviar mensajes llamando a tomar medidas sanitarias, como una especie de cumplido. Y eso sí, sus directivos han sacado una carta debajo de la manga: aconsejan el ahorro de datos para, según ellos, regular el tráfico online, manteniendo los altos precios como una medida para que no se congestionen las líneas. Un círculo vicioso.

ETECSA, además de ser la única empresa de su tipo en el país, recauda enormes ganancias mensuales, sin contar el tema de las recargas que solo se pueden hacer desde el exterior, excluyente oferta para los cubanos de dentro, que claro está, les permite a los administradores de la empresa acceder a divisas extranjeras. ¿Será que no tienen liquidez suficiente para apoyar a su pueblo en este momento tan difícil?

Desde luego todo el mundo ya comenta que el problema está en la falta de competencia y el monopolio que ejercen compañías como esta en una nación que se dice socialista. Lo dicen sin darse cuenta, o dándose perfecta cuenta, de que en el capitalismo responsable hace rato quedó vencido este lastre. Aquí es un “lo tomas o lo dejas”, como escuché en la interminable cola frente a una oficina de ETECSA.

Quizás sea pedir demasiado de un servicio que en tiempos normales resulta defectuoso e insatisfactorio con respecto a las propias ofertas que pregona. ¿Cómo pedirle a estos modernos señores feudales garantías para sobrellevar la crisis que atraviesa el país si nunca han pensado en otra cosa que en llenar sus arcas? Me pregunto qué sería para ETECSA pensar como país.

Por el momento solo le pedimos al monopolio unas pocas concesiones para poder afrontar la crisis y hacer desde nuestras casas, a través del ciberespacio, lo que haríamos en condiciones normales en la calle o el trabajo. No creo que sea tan difícil.

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