UNA CARTA DE DÍAZ-CANEL A NACIONES UNIDAS MIENTRAS ARIEL RUIZ URQUIOLA DENUNCIA AL RÉGIMEN

Mario Ramírez
Foto: Estudios Revolución

Ayer se cumplieron 75 años de que se firmara la Carta de las Naciones Unidas. Muchos cubanos lo celebramos sin saberlo —o sabiéndolo— con la noticia de que nuestro hermano Ariel Ruiz Urquiola por fin será escuchado ante el Consejo de Derechos Humanos de esa organización de naciones. Una carta a Michelle Bachelet y una huelga de hambre y sed frente a la prestigiosa oficina fue lo necesario para que la Alto Comisionada prestara atención al joven científico, cuya vida y la de su hermana penden de un hilo, víctimas de crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura cubana.

La noticia de la protesta de Ariel causó impacto en publicaciones de varias latitudes, con excepción de los medios oficiales de la isla, sordos a cualquier cuestionamiento del régimen que les garantiza el salario. Sin embargo, para no desentonar con la fecha y manteniendo la política de complacencia extramuros, ayer el sitio Cubadebate publicó la carta que el señor Miguel Díaz-Canel Bermúdez dirigió al secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres.

Mientras Ruiz Urquiola denuncia al régimen de inocularle el virus del VIH cuando permaneció recluido como preso de conciencia —reconocido por Amnistía Internacional— en mayo de 2018, Díaz-Canel exhorta en su misiva a Guterres a “dejar de lado las diferencias políticas”. Supongo que se trate de un error en las versiones taquigráficas del Consejo de Estado, pues debería decir “diferencias económicas” en este “dejar de lado” claramente dirigido a los socios comerciales, ante los cuales se necesita limpiar la imagen, tal como un narcotraficante necesita lavar el dinero sucio de sus negocios.

Pero no, no es un error. El colmo del cinismo aparece más adelante cuando el ilegítimo presidente de un país sin justicia ni democracia ni equidad, llama a “promover un orden internacional justo, democrático y equitativo”. Espero que el máximo funcionario de la ONU no tenga en cuenta el modelo de Cuba para ejemplo de los valores que defiende su organismo, y que se llegue por estos días a Ginebra a escuchar a un cubano digno y sincero. Ojalá que la burocracia neoyorquina no le impida al señor Guterres preguntarse cómo se cumplen en Cuba esos aspectos que el señor Díaz-Canel acusa en el panorama internacional: “los actos de agresión”, “las medidas coercitivas”, “la manipulación”, “la politización de los derechos humanos”, y “el irrespeto a la libre determinación”.

Por ahora los dejo con esta foto de la visita oficial que el funcionario internacional realizó a La Habana en, qué casualidad, mayo del 2018, precisamente cuando Ariel Ruiz Urquiola sostenía una huelga de hambre como protesta por su injusto encarcelamiento. Mientras usted saludaba tranquilamente al líder de una dictadura, señor Guterres, con la otra mano la misma dictadura atentaba contra la vida de un brillante científico, por el único hecho de defender los valores por los que las naciones se sentaron hace 75 años a conversar.

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