UN ERROR TEMPORAL

✍🏻Mario Ramírez
📷captura de pantalla de www.etecsa.cu

La tormenta tropical Laura pasó sin lamentar mayores consecuencias en Camagüey, o al menos eso creíamos quienes habitamos esta ciudad. Hasta ayer en la noche solo se trataba de unas ráfagas aisladas de viento y la suspensión del servicio eléctrico a algunas zonas. Sin embargo, desde hoy en la mañana varios clientes de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) verifican lo que quizás sea la peor afectación del fenómeno en la provincia, al deteriorarse las redes de comunicaciones de la telefonía móvil con la consecuente inhabilitación del servicio en un número considerable de usuarios.

Quien escribe esta nota se cuenta entre los camagüeyanos que amanecimos hoy con la imposibilidad de acceder, no ya a la cuestionada red 4G, sino, ni siquiera, a las funciones de llamadas y mensajería instantánea de la empresa CUBACEL (empresa anexa a ETECSA encargada de la confección y comercialización de las líneas de la telefonía móvil). Un molesto letrero de “ERROR TEMPORAL” comenzó a aparecer en las pantallas de quienes como yo intentamos consultar el saldo de la cuenta personal, bono y consumo de datos de nuestros teléfonos celulares. Esperé unas horas apostando al carácter “temporal” que tal vez pudiera contener el error, aunque con la sospecha de que lo de temporal provenía de otra acepción de la palabra, más acorde con la reciente tempestad que atravesó el país.

Pasado el mediodía me dirigí a una de las sucursales de ETECSA en Camagüey, con el ánimo de encontrar una solución o presentar mi queja —en ese instante no conocía de otro caso. Sin terminar de exponer el problema, la empleada de ese local, ubicado en la céntrica calle Ignacio Agramonte, me explicó que ella misma era una de las “centenares de personas” afectadas en la ciudad, o del centenar de personas que había acudido hasta el momento hasta allí a quejarse. “Solo resta esperar”, “ya están trabajando para arreglarlo”, fueron algunos de sus consejos. Convencido de que, en efecto, solo restaba esperar, y esperando no tener que esperar otro temporal, regresé a casa dispuesto a escribir esta nota que ahora ustedes leen cuando, por enésima vez, revisé mi saldo con la intención de capturar el dichoso letrero del error y en su lugar apareció, como por arte de magia, mi saldo.

Solo entonces, a las 3:30 pm y transcurridas siete horas sin servicio, pude conectarme e indagar por el estado de las redes móviles tras el paso de Laura. Como ya es costumbre, las primeras publicaciones al respecto corresponden a quejas de usuarios en redes sociales y solo alguna que otra información del Ministerio de Comunicaciones, cuya cuenta en Twitter, a pesar de reconocer las afectaciones en todo el país, no las clasifica de “grandes daños”. Aunque mi línea se reestableció, ahora sé que otras numeraciones continúan sin servicio. ¿Cuánto tiempo y cuántas personas tienen que ser perjudicadas para que la soberbia de la única compañía de telecomunicaciones del país lo reconozca como un gran daño? Esperemos que estos problemas, como también el carácter de monopolio de la empresa y otros males de la nación, sean, simplemente, un error temporal.

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