LA CAÍDA DEL PIB EN CUBA PODRÍA SER MAYOR DE LA ESPERADA PARA ESTE AÑO

✍🏻 Mario Ramírez
📷 Frank Lahera

Transcurridos los primeros ocho meses de este año, la complejidad epidemiológica a nivel mundial amenaza con extenderse por más tiempo. Pero el coronavirus no solo ha mellado la salud de las personas, sino que ha arrastrado una crisis económica de la que no será fácil recuperarse. Cuba, como es de esperar, no está exenta de este panorama. Un informe emitido el pasado julio por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ubicaba a la isla en el octavo lugar de la región, entre los países más afectados por la caída del Producto Interno Bruto (PIB). Con un -8 % de PIB nuestro país se acerca al promedio de contracción del continente de -9.1 %, superando en profundidad las crisis anteriores vividas en lo que va de siglo y, lo que es más alarmante, cayendo unos casi cinco puntos por debajo del pronóstico en el informe de abril, donde Cuba lucía un -3.7 %, contra un -5.3 % regional.

En aquella ocasión, en el mes de mayo, el presidente de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC), Oscar Luis Hung Pentón, refirió en una entrevista al portal digital Cubadebate que entre las principales causas de la crisis cubana se encontraban la falta de ingresos del turismo; la paralización de exportaciones, sustancialmente en el sector del azúcar y la minería; la industria farmacéutica y la biotecnológica, diezmadas ante el deterioro de las importaciones de materias primas; la depresión del comercio exterior; los obstáculos para la adquisición de insumos y combustibles y la intensa sequía que mantiene en jaque a la agricultura nacional.

El funcionario cifraba sus esperanzas en el mejoramiento de la situación epidemiológica del país y la pronta apertura de las actividades comerciales con otras naciones. Sin embargo, el repunte de la COVID-19, experimentado a partir de finales de junio sobre todo en la capital cubana, ha impedido llevar a cabo el Plan Económico trazado por la ANEC para este 2020 con características especiales.

Los meses de julio y agosto, esenciales para el desarrollo del turismo en instalaciones hoteleras y playas, transcurrieron sin los habituales ingresos de años anteriores. El mes de septiembre, uno de los de mayor registro de visitantes foráneos, no tendrá la misma suerte si continúa, como parece, el agravamiento de la epidemia del SARS-CoV2 en la isla. En este sentido, un golpe reciente fue la suspensión de vuelos chárter privados de Estados Unidos a Cuba, anunciada el pasado 13 de agosto por el secretario de estado de ese país, Mike Pompeo.

La paralización de las importaciones de insumos y materias primas para la fabricación de fármacos no solo ha incidido sobre esta lucrativa industria, sino que ha redundado en la falta de medicamentos para la población, lo que obliga a su sustitución por otros de manufactura extranjera, según reconoció el periódico Granma a principios de julio. Mientras que la escasez de combustible para el transporte de mercancías y la producción industrial es un fenómeno que la prensa estatal adjudica al “recrudecimiento del bloqueo económico estadounidense”, en especial en el caso de la política de restricción a los cargamentos procedentes de Venezuela.

Pero si BioCubaFarma, una de las primeras fuentes de ingreso del país en el área de la salud, ha visto reducida la demanda de sus productos en el periodo, este no ha sido el caso de la empresa Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos S.A (CSMC), la cual, según un estudio de Infobae, ha tenido un alza con respecto a los desfavorables años de 2018 y 2019. Hung Pentón reconoció en su entrevista la ayuda de los galenos cubanos a otras naciones, pero no habló de cuánto traduce esto en materia de aportes a la economía nacional.

Al parecer estas cifras no van a la cuenta del PIB anual, o de otro modo resulta cuestionable que las prestaciones de servicios de profesionales de la salud en más de una veintena de países, con un incremento entre los meses de abril y agosto, no contribuya en nada a mejorar la depresión actual. Angola (214), Argentina (202) y Qatar (200), están entre los países que cuentan con más médicos de la isla contratados en las “misiones”, lo que, solo en estas naciones, representa un ingreso millonario para Cuba, si tenemos en cuenta que el estado es quien percibe la mayoría de los beneficios monetarios del consorcio (entre un 80 y un 95 %, según el mismo artículo de Infobae).

Aquí se podría objetar que el resto de prestaciones de servicio, por ejemplo, en el área del deporte, se ha vista paralizada y los colaboradores cubanos regresados a casa, pero el importe de esas actividades es insignificante en comparación con los salarios —reales— por los que se acuerda el auxilio de doctores, enfermeros y demás profesionales de la salud. Cuánto inciden estos números en el PIB es algo que permanece, como todo en economía, en un halo de oscuridad que hace difícil la veracidad de los pronósticos.

Lo cierto es que Cuba navega en el maelstrom de una crisis económica global de la que pocos países se escapan. En América solo Guyana, con un astronómico crecimiento del 51 %, parece salvarse. China, el territorio donde se originó la epidemia del coronavirus, crecerá no obstante un 1 %. Mientras tanto grandes potencias como Estados Unidos o Gran Bretaña decrecerán drásticamente.

Varios estudios de la BBC muestran la proporción entre la profundidad de la caída del PIB y la afectación del virus, por lo que es lógico que esos escalafones resalten la lamentable crisis en Perú, Brasil o Argentina. Lo llamativo es la desproporción en el caso de la mayor de las Antillas, de las menos golpeadas con respecto a la mortalidad y cantidad de casos confirmados por COVID-19, y por otro lado entre las de mayores perjuicios a su economía en 2020.

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