¿DÓNDE ESTÁN LAS MARIPOSAS?

✍🏻 Mario Ramírez
📷 Inalkis Rodriguez Lora y José Augusto Rodríguez Causilla

¿Has visto mariposas recientemente? Con toda seguridad, no muchas. A pesar de que en nuestro país hay registradas unas 200 especies de estos insectos lepidópteros, son muy exigua representación cuando se las compara a las más de cien mil variedades existentes en todo el planeta. Pero esto no es todo.

Las mariposas son consideradas un poderoso indicador biológico debido a su rápida reacción a los cambios medioambientales. Si hay ciclón, por ejemplo, es difícil que encuentres alguna. Pero una vez pasada la tempestad, atraídas por el agua y las temperaturas menos cálidas, las verás revolotear sobre las flores recién abiertas. Como las abejas, la polinización que realizan es fundamental para la conservación de ecosistemas naturales y la agricultura.

Sin embargo, desde hace unos años se ubican en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Su población mundial ha disminuido un 50 % en la última década, según un informe de esta organización. Principalmente debido al calentamiento global como consecuencia del cambio climático, pero también a la contaminación, los incendios, la expansión del turismo, la presión urbanística, el impacto de infraestructuras como carreteras y la agricultura de pesticidas.

Si donde vives no abundan o apenas hay mariposas es una alarma para saber que algo muy grave está ocurriendo con el medio ambiente que te rodea. En Cuba, un país cuyo sistema agrario continúa en el subdesarrollo, es común encontrar campos abandonados a la maleza o extensiones aradas sin cultivos, lo que afecta la vida de las mariposas al restarles terreno y hábitat. En las ciudades, la fumigación con gases insecticidas pone en jaque su existencia. La falta de agua, el calor excesivo y la contaminación de los ríos son otros factores nacionales que nos privan de estas hermosas criaturas.

Específicamente, en la isla hay un total de 36 especies en peligro de extinción. Por suerte, o adaptación, las 18 especies endémicas cubanas han resistido a este desfavorable panorama, entre ellas la emblemática Phoebis Avellaneda, bautizada así en honor a la escritora camagüeyana Gertrudis Gómez de Avellaneda. Igualmente, la nación es hospedero de especímenes foráneos como la Heliconius charithonia, oriunda de la Florida estadounidense, de alas rayadas en blanco y negro como el cuadrúpedo africano.

Yendo por los campos de Najasa, en las áreas boscosas que aún sobreviven en esa zona a la fracasada agricultura nacional, Inalkis Rodríguez Lora y José Augusto Rodríguez nos ofrecen estas imágenes de mariposas capturadas por el lente de sus cámaras. La Hamadryas atlantis, la Gastropacha quercifolia o “de hoja seca”, la Doxocopa laure, la Anartia jatrophae, la Junonia evarette, la Ascalapha odorata conocida como “bruja” o “tatagua”, la Colobura dirce o “cebra”, la Historis odius, la Anteos maerula, la Papilio cresphontes, la Siproeta stelenes, la Pyrgus oileus y una hermosa Avellaneda anaranjada están en esta selección.

Cuidar estas maravillas del reino animal es cuidar la biodiversidad, y por tanto cuidarnos a nosotros mismos. Espero no sea demasiado tarde.

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