ELECCIONES PARLAMENTARIAS EN VENEZUELA: OTRA VUELTA DE TUERCA DEL PODER FRAUDULENTO

✍ Mario Ramírez
📷 Tomada de www.dw.com

Desde las seis de la mañana de este domingo comenzaron las elecciones parlamentarias en Venezuela. En un total de más de 14 200 centros de votación, según datos de la Comisión Nacional Electoral (CNE) de ese país, los ciudadanos acudirán a las urnas para definir a los miembros de la Asamblea Nacional, en una elección sui generis, marcada por la situación epidemiológica del coronavirus y la crisis económica, política y social que atraviesa la nación bajo el régimen de Nicolás Maduro.

En 2015 el poder legislativo recayó por una mayoría de más de tres cuartos en manos de la oposición al chavismo, sin embargo, dos años después el presidente Maduro desarticuló la Asamblea e instauró un ilegítimo sistema constituyente que culminó con la modificación de las leyes venezolanas y una extensión de su periodo de mandato. De los 167 escaños que se diputaban hasta 2015, el CNE —órgano designado exclusivamente por el presidente— añadió para estas nuevas parlamentarias unas 110 papeletas, lo que representa un incremento del 60 % de los diputados, pertenecientes en su mayoría a localidades pequeñas históricamente allegadas al chavismo; una estrategia que garantizaría ganar ante la mirada internacional, sin tener que recurrir al fraude en los comicios.

Los líderes más influyentes de la oposición, como Leopoldo López o Juan Guaidó, han rechazado el proceso por considerarlo ilegítimo y fraudulento, y han pedido a sus seguidores que se queden en casa y no acudan a las urnas en señal de protesta. Una propuesta que según la agencia AS parece tener efecto, pues la participación registrada hasta el momento es baja. Así mismo, más de 50 países, reporta Infobae, no respaldan las elecciones. La Unión Europea y la Organización de Estados Americanos (OEA) adelantaron que no reconocerán los resultados por no desarrollarse en condiciones democráticas.

Desde que comenzara el periodo de campañas electorales, la táctica del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ, en manos de Maduro) ha sido la de intervenir los partidos opositores y sustituir a sus líderes en “juntas ad hoc” por nombres menos “radicales”; verbigracia, la intervención en julio pasado del partido Voluntad Popular, de Guaidó y López, que ahora lidera el diputado José Gregorio Noriega. La propuesta de Guaidó es convocar a una consulta no vinculante para medir el rechazo al proceso electoral.

La batería del régimen presenta algunos candidatos conocidos, como Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez; mientras que otros resaltan por su cercanía con Maduro: Cilia Flores, su esposa, y Nicolás Maduro Guerra, su hijo. Con acusaciones internacionales en su contra, y una imagen deteriorada por la corrupción y el nepotismo, los diputados han hecho campaña en los últimos meses sin prácticamente oposición.

Con una crisis económica que sume en la pobreza a más del 96 % de la población y con una inflación que roza los 1 800 % (reportes de la OEA), el abstencionismo parece postularse como la variante a seguir por los venezolanos. La encuestadora Datanálisis augura una cifra de apenas el 30 % de asistencia hoy, inferior al 74,5 % que participó en 2015 para elegir a la actual Asamblea liderada por Guaidó. El coronavirus ha afectado a unas 100 000 personas, con 880 fallecidos, en esa nación que sobrepasa los 20 millones de habitantes, por lo que salir a las calles con la pandemia será otro factor determinante.

El reporte de 153 páginas de la OEA, el pasado 2 de diciembre, ubica al régimen de Maduro como una de las peores dictaduras del siglo XXI, con más de 18 000 ejecuciones extrajudiciales y 15 000 detenciones arbitrarias desde 2014. Las sucesivas violaciones constitucionales —–incluso de sus propias leyes— acentúan a Venezuela como la punta del eje dictatorial que integra junto a Cuba y Nicaragua, en la región latinoamericana.

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