DÍAZ-CANEL INCLUIDO ENTRE LOS GOBERNANTES AUTORITARIOS A LA «CAZA» DE PERIODISTAS DISIDENTES, SEGÚN RSF

✍️ Mario Ramírez

Tras una intensa campaña de represión, Cuba desciende en el listado de libertad de prensa de Reporteros Sin Fronteras

Miguel Díaz-Canel fue incluido por la organización no gubernamental internacional Reporteros sin Fronteras (RSF), como uno de los líderes de «gobiernos autoritarios» que han intensificado la «caza de periodistas independientes y disidentes» en la región de América Latina.

Así quedó constatado por RSF en la primera parte de su Balance Anual 2020 de periodistas encarcelados, secuestrados y desaparecidos. En el primer párrafo de la página 13 de ese informe se habló del deterioro de las condiciones para ejercer el periodismo en el área latinoamericana, con un incremento de «los ataques (físicos y verbales), las presiones y las campañas de acoso, así como los procesos judiciales abusivos».

Según la organización, esta crisis se ha agudizado desde el comienzo de la pandemia del coronavirus, principalmente en países como Venezuela, Honduras, Nicaragua y Cuba, cuyos regímenes han utilizado el aislamiento internacional como una cortina de humo para realizar sus operaciones represivas.

En Cuba, la entrada en vigor del Decreto-Ley 370 a comienzos de 2020, fue solo un atisbo de lo que marcaría todo el año. La tentativa del régimen cubano por controlar las publicaciones en internet fueron desde multas a varios reporteros, como Mónica Baró, Camila Acosta e Iliana Hernández, hasta la citación que en días recientes recibiera el periodista independiente Niober García Fournier para comparecer a un interrogatorio en la Empresa de Telecomunicaciones, «para tratar asuntos vinculados con su perfil en la red social Facebook».

Por ese orden, en el campo del internet, las autoridades han cortado el servicio a varias aplicaciones en la isla, como Telegram o Zoom. Durante las protestas del Movimiento San Isidro (MSI) en noviembre pasado, el régimen puso en práctica la táctica de eliminar temporalmente el servicio de Facebook y YouTube, evitando las trasmisiones directas que evidenciaran las operaciones violentas de la dictadura.

Como parte de esa cortina de humo, la prensa estatal ha desatado una campaña de difamación y descrédito contra los medios de prensa independientes y sus representantes en la isla.

Todo ello bastaría para justificar el juicio de RSF, si no fuera porque representa apenas una parte de esa «caza» intensificada y promovida abiertamente por Díaz-Canel en sus intervenciones a lo largo del año. Así, tras los sucesos del MSI y la protesta frente al Ministerio de Cultura, el 27 de noviembre, un grupo de periodistas independientes permanecen bajo la vigilancia y el hostigamiento de fuerzas policiales en los alrededores de sus viviendas.

Una práctica que ya había sido empleada en las manifestaciones del 8 de septiembre (revolución de los girasoles) y el 10 de octubre, pero que ahora se ha extendido por más de 15 días. En esa situación se encuentran los reporteros Iliana Hernández, Esteban Rodríguez y Héctor Luis Valdés Cocho, a quienes también se les ha sometido a actos de repudio, organizados por el régimen con civiles y miembros de las «brigada de respuesta rápida», para intimidar a los periodistas y a todo el que exprese una postura crítica contra el gobierno.

En estos actos ha sido frecuente escuchar la consigna de que «la calle es para los revolucionarios», propalada por Díaz-Canel en varios de sus discursos.

El mandatario y sus órganos de represión insisten en impedir el diálogo entre el periodismo independiente y las instituciones democráticas internacionales, como hicieron hace solo unos días al intentar boicotear la reunión virtual de miembros de la sociedad civil cubana con el Parlamento Europeo. En esa ocasión detuvieron al periodista Reinaldo Escobar y lo sometieron a un interrogatorio de cuatro horas en un local de la Seguridad del Estado.

Estos y otros actos han pesado en el descenso de Cuba al puesto 171 (entre 180 naciones) del listado de RSF en materia de libertad de prensa. El último país de Latinoamérica en ese renglón, y por debajo de Arabia Saudita o Yemen, naciones en conflictos bélicos.

📷 Sede de Reporteros sin Fronteras en París (tomada de rsf.org) y Miguel Díaz-Canel (tomada de granma.cu)

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