«PADRE, PIENSE EN SU MAMÁ SI A USTED LE PASA ALGO» SACERDOTE FERNANDO GÁLVEZ DENUNCIA AMENAZAS POR HABLAR DE POLÍTICA Y DICE QUE «LA VOZ DE LA IGLESIA SE HA DE ALZAR FUERTE Y CLARA»

✍🏻 Henry Constantin
📷 Mario Ramírez


El sacerdote católico Fernando Gálvez denunció este martes las amenazas contra su persona por incluir temas de la política y la realidad cubana en sus sermones.

«Desde hace varios días me llegan comentarios cada vez más insidiosos, sobre mi persona, y sobre la Iglesia en general a la cual está obviamente ligada mi persona. La desesperación por desacreditarme ante el pueblo los ha llevado a torpezas tan evidentes que, lo que debió ser un secreto, ya es un clamor que intimida a los más débiles y estimula a los más libres y despiertos», escribió en su perfil en Facebook el clérigo.

Gálvez, quien es el sacerdote encargado de la Iglesia Católica de San José, en el pueblo de Lugareño, municipio Minas, Camagüey, no dio pistas de la procedencia de las amenazas, que incluyen frases como, según dijo en la publicación, «Padre, cuídese, Ud. no tiene necesidad de eso», «Padre, no se vaya a angustiar, las ´bolas´ son para amedrentarlo», «Padre, lo sentimos mucho, pero Ud. sabe, así funciona esto, nosotros sabemos», «Padre no se preocupe, yo sé distinguir entre mi trabajo y mi persona, cuente conmigo».

El sacerdote, próximo a cumplir 33 años, recordó las relaciones entre la fe y la política de grandes personalidades como Mahatma Gandhi, pero sobre todo como doctrina social de la Iglesia católica, de la que es representante y «como principios inscritos en la naturaleza humana», para responder a aquellos que le preguntan «¿Y por qué el cura se tiene que meter en política?».

«¿Cómo es posible vivir de manera anodina frente al entramado político? El cristiano se ha de identificar por su implicación en la búsqueda del bien y la verdad; por su participación en la vida política, económica, social, moral; y por su reacción ante las situaciones humanas cuando se hacen incompatibles con el Reino de vida que Cristo proclamó. Ante todas estas situaciones, la voz de la Iglesia, en el Magisterio y en cada católico, se ha de alzar fuerte y clara», escribió el padre Gálvez.

La Iglesia católica ha vivido un despertar cívico en los últimos tiempos, en concordancia con los movimientos sociales que impulsan un cambio de mentalidad en el país. La voz de sacerdotes como Maykel Gómez Hernández, Kenny Fernández Delgado, Castor Álvarez Devesa, Alberto Reyes Pías, o la pasada misiva de los obispos cubanos en Navidad, se ha alzado «fuerte y clara» para, como ahora apunta Gálvez, «iluminar a nuestro pueblo hablando claramente de nuestra realidad», lo que considera como «un deber ineludible», en su condición de ciudadano cubano, creyente y sacerdote.

El religioso camagüeyano participó el 26 de noviembre pasado en una «Oración por los huelguistas de San Isidro», que apoyaba explícitamente la causa del grupo de artistas y activistas acuartelados y ese día arrestados violentamente por las autoridades del régimen en la capital. Su firma ha estado presente en las cartas de curas y laicos en apoyo al Movimiento San Isidro en noviembre pasado y más recientemente en la del 24 de enero, criticando lo que consideraron el colapso de un sistema económico, político y social.

Al respecto Gálvez, activo crítico del régimen en sus redes sociales, aclaró que sus actos tienen consecuencias, «como las que ya estamos viendo», pero recordó a sus lectores el ejemplo de Cristo, perseguido por la clase dirigente de Israel por practicar libremente sus creencias.

«La clase política, y los que comparten intereses afines a sus posturas, primero intentarán ocultar o desnaturalizar esta dimensión de la fe. Después, convertirán en su blanco a todo aquel que pretenda dar el rostro y arrojar verdad en la opinión pública. Sin embargo, será siempre un deber de la Iglesia, de los obispos, de los sacerdotes, de los catequistas y misioneros, iluminar la mente de los hombres con los valores del Reino. ¿Cómo podríamos decir que defendemos los intereses de Dios si dejamos en manos de inescrupulosos la vida de las personas?», advirtió el padre.

Más adelante en la reflexión el religioso instó a sus conciudadanos y compañeros de sacerdocio a no aplazar la decisión de hablar y actuar para lograr la Cuba que queremos, ante el peligro de caer en «una estrechez generacional de incalculables consecuencias». Así mismo, cuestionó el manejo por parte del régimen de la crisis económica, política y social que atraviesa el país, y la exclusión de determinados actores de la sociedad por su manera distinta de pensar.

«El peso de la responsabilidad, y sus conciencias, debe llevar a los políticos y a todos, a buscar salidas reales, con humildad, con paciencia, entrega e inteligencia. En este camino es necesario involucrar a todos sus ciudadanos, auténticos depositarios del poder, en la búsqueda de un proyecto de nación que ofrezca bienestar, paz y prosperidad a las presentes y futuras generaciones», expresó el sacerdote católico, quien finalizó su publicación asegurando que la Iglesia «tiene mucho que ofrecer, mucho que decir, mucho que anunciar y denunciar, mucho que construir en favor de todos los hombres».

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