EL SACERDOTE CASTOR ÁLVAREZ, EN HOSPITAL POR COVID-19

📷 Castor José Álvarez Devesa

En la tarde de hoy se conoció del resultado positivo al coronavirus y el inmediato ingreso hospitalario del sacerdote católico Castor Álvarez Devesa, el cual ya había estado en el hospital Amalia Simoni de la ciudad de Camagüey en este mismo mes de marzo por un resultado positivo luego rectificado a negativo.

El ingreso del Padre Castor, como le conocen sus amigos y feligreses, se produce en un contexto complicado en la provincia de Camagüey, que mantiene resultados superiores a los 30 casos diarios desde semanas atrás, y ha disparado las alarmas alrededor de los amigos y familiares del sacerdote, por el temor a que su estancia en el hospital sea aprovechada por la Seguridad del Estado para ocasionarle un daño mayor. “Estando en manos del sistema cubano de salud corre peligro porque es alguien molesto para el régimen”, declaró en su perfil de Facebook el laico emigrado Osvaldo Gallardo, quien invitó “a todos rezar por este valiente sacerdote y estar muy atentos”.

Castor, quien tiene 49 años de edad, fue expulsado de los estudios de Matemáticas en la Universidad de Oriente por «problemas políticos», tras lo cual ingresó en la enseñanza sacerdotal. Su labor como párroco en diferentes comunidades (Elia, Chambas, Florida, Nuevitas y la actual, el reparto Modelo de la ciudad de Camagüey) la ha combinado con una cercanía notable a personas perseguidas por el estado en razón de sus ideas políticas.

En 2018 firmó, junto a los también curas José Conrado Rodríguez y Melvis Roque, una carta dirigida a Raúl Castro en la que, en medio de un profundo análisis crítico de los problemas de Cuba, le decían al general cubano: “En Cuba hay votaciones, no elecciones. Urgen elecciones donde podamos decidir no solo nuestro futuro, sino también nuestro presente.” Un poco antes, en julio de 2017, había ido a oficiar una misa a la sede de las Damas de Blanco, mujeres a las que el Ministerio del Interior les impide asistir a la iglesia con frecuencia.

En el pasado mes de diciembre, fuentes de la Iglesia Católica que pidieron mantenerse en el anonimato revelaron que la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (organismo encargado de controlar las iglesias y actividades religiosas en Cuba) había hecho llegar a la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba una lista con los nombres de cinco sacerdotes en la isla, que estaban “en la mirilla” de las autoridades, por sus posturas cívicas. Uno de ellos, precisamente el Padre Castor.

Además, ha firmado las cartas que sacerdotes y laicos han publicado en los últimos meses con señalamientos fuertes sobre la difícil realidad de Cuba, al igual que los curas también camagüeyanos Alberto Reyes y Rolando Montes de Oca. Precisamente estos dos últimos sacerdotes, que también forman parte de la supuesta lista de “cinco curas en la mirilla de las autoridades cubanas”, se encuentran ahora en aislamiento, tras haber tenido contacto con personas reportadas como positivas al COVID-19 en la ciudad de Camagüey.

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