“YO LE HUBIERA AYUDADO A ENTRAR LA CRUZ”, DICE ARZOBISPO DE CAMAGÜEY A MADRE DE OPOSITOR PRESO POR PROTESTAR CARGANDO UNA CRUZ

✍️ Henry Constantín

El arzobispo de Camagüey, monseñor Wilfredo Pino, visitó ayer jueves a la madre de Bárbaro de Céspedes, el activista que hoy cumple seis días de encarcelamiento e incomunicación solo por cargar una cruz con un mensaje crítico al régimen cubano hasta la puerta de la iglesia de La Merced el pasado viernes 2 de abril.

“Si yo hubiera estado en el templo, yo le hubiera ayudado a entrar la cruz, porque él andaba cubierto” dijo el arzobispo a Elena Hernández —madre del activista preso—, según refirió a La Hora de Cuba la propia Elena. Con esto, el religioso se refería al hecho de que una muchacha –Lisandra Peguero, aspirante a monja— le prohibió la entrada al templo al activista opositor, con el pretexto de que este andaba sin camisa —Bárbaro iba con el torso descubierto y una bandera cubana pintada y que le cubría verticalmente el pecho.

Inmediatamente después del fallido intento de entrar con la cruz, De Céspedes fue detenido en la puerta, con presencia de agentes de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y la Seguridad del Estado, y trasladado a Villa María Luisa, nombre antiguo del local donde radican los calabozos de la Seguridad del Estado en la provincia de Camagüey. Al momento del arresto intentó dejarles su teléfono móvil a varios feligreses presentes en la puerta de la iglesia, pero estos se negaron, lo cual quedó trasmitido en vivo desde el perfil en Facebook del opositor. La cruz —con cartel que decía: 62 años de comunismo— fue ocupada y llevada a paradero desconocido por dos agentes de la PNR.

Desde entonces, a la familia del activista no le han permitido ver al detenido, y ya tienen en su poder el número de causa por el que —según les dijo un oficial del Ministerio del Interior que se hace llamar Larry— juzgarán de manera sumaria a De Céspedes. Según los agentes han comunicado a familiares del activista, la acusación será por no usar mascarilla durante su estancia en la vía pública, pero hasta la mañana de hoy, tras una semana de detención, no habían recibido instrucciones de trasladar al acusado a ningún tribunal.

El prelado se hizo acompañar por el sacerdote Osvaldo Cambras, canciller del arzobispado de Camagüey, párroco de El Cristo y segundo en jerarquía en la diócesis. Con esta, es la segunda visita de carácter puramente eclesial y enfocada en la disculpa por el recibimiento a Bárbaro, que recibe la anciana madre del opositor en su casa de la calle Bembeta, tras la de varios laicos destacados el pasado lunes.

La visita a la casa de Elena y Bárbaro se produjo en un contexto complejo para la Iglesia Católica y la sociedad civil cubanas. Dos días antes, el martes, el sacerdote también camagüeyano Alberto Reyes, había anunciado en su perfil en Facebook que las Crónicas del Noroeste —serie de artículos suyos muy críticos con la dictadura cubana— ya no podrían ser publicadas, lo cual muchos de sus lectores atribuyeron a presiones de su superior eclesial, el propio arzobispo de Camagüey. Por otro lado, el mismo día en que monseñor Wilfredo Pino visitaba a la madre de Bárbaro de Céspedes, el arzobispo de Santiago de Cuba —monseñor Dionisio García Ibáñez— acudía a la casa del opositor José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba, y donde llegaba a su vigésimo día una huelga de hambre de varias personas en reclamo del cese del infranqueable cerco policial a esa vivienda.

📷 A la izquierda, Mons. Wilfredo Pino (imagen tomada de Holguín católico). A la derecha Bárbaro de Céspedes (captura de la directa realizada por él el Viernes Santo desde su perfil).

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