EN MI OBRA NO HAY ESPACIOS ÍNTIMOS. ENTREVISTA AL ARTISTA CUBANO SERGIO CHÁVEZ.

✍ Noel Alonso
📷 Obra: José Martí en San Isidro/ Sergio Chávez

Sergio Chávez es un singular artista cubano radicado en Estados Unidos, su obra se expresa entre los espacios imaginarios de Cuba y Estados Unidos. La añoranza por la isla, la belleza del teatro y el juego con los personajes, las calles y los recuerdos habaneros que viven a través del pincel de Sergio. El pintor mantiene latentes esos recuerdos que lo visitan luego de mucho tiempo lejos del lugar donde nació. Esa visita ocurre solo en su creación, las obras nacen del otro lado del charco, seguras y refugiadas del caos de una isla.

En el año 1986 fue egresado de la Academia de Bellas Artes de San Alejandro en La Habana. Luego trabajó como diseñador en el Ballet Nacional de Cuba y estuvo vinculado al teatro, como asistente del director Armando Suárez del Villar. Asimismo ha realizado trabajos de diseño de vestuario y escenografía para proyectos teatrales independientes. Esa teatralidad también está presente en sus pinturas que parecen escenas montadas sobre un escenario y el espectador viendo de frente o por un pequeño huequito tras bambalinas. Escenas citadinas, en el campo o al interior de una casa, con personajes que pueden ser personas o recuerdos o invenciones. En sus obras hay tanto lirismo y teatralidad como sobriedad y limpieza, todos los elementos están puestos en su lugar, no hay nada puesto al descuido. Una pintura salvada del desastre.

1- Hace más de veinte años que resides fuera de Cuba, con una extensa y fructífera carrera en las artes plásticas. Tus obras han sido acogidas en numerosas galerías y valiosas colecciones. Algunos consideran tu estética naif, otros anti-académica, pero lo cierto es que tu producción posee un aura única dentro de la plástica cubana, tanto en la diáspora como al interior de la isla. ¿Qué significa Cuba para tu creación? ¿Cómo abordas la isla y su sociedad en ella?

Nunca me he hecho esas preguntas. Uno nunca debe preocuparse demasiado por cuestiones como esas. Yo siempre he pintado y he vuelto a pintar el rectángulo de mar que había al final de la calle donde viví en La Habana y los mismos personajes de entonces. Yo diría que de ese modo es que Cuba toma significado en mi creación. En la isla uno está sobreexpuesto a lo que ve, y los que estamos fuera también quedamos sobreexpuestos a la añoranza.

2- Recientemente fue publicado por Bluebird Editions, en New York, el catálogo «Entre dos aguas» que recoge una selección de tu trabajo y cinco textos críticos sobre tu obra. ¿Cuéntame más sobre esta publicación? ¿Por qué «Entre dos aguas»?¿Cómo se puede adquirir este catálogo?

“Entre dos aguas” es el título de la pieza que está en la portada del catálogo. En ella se ve a un personaje desnudo que flota sobre el mar, a la deriva entre Cuba y la península de La Florida. A finales del año pasado, mi amigo Reinaldo García Ramos me propuso que ambos hiciéramos un catálogo sobre mi obra. La idea original fue transformándose, a medida que juntábamos materiales y conseguíamos la colaboración de otros amigos que aceptaron escribir textos de valoración crítica para la publicación. También fue fundamental la participación y el trabajo de George Riverón, un buen amigo de Reinaldo que se encargó del diseño y la maquetación y aceptó publicar el catálogo en Bluebird Editions, una editorial que él ha llevado adelante desde hace más de diez años. El catálogo en su forma final consta de más de 50 páginas en papel cromo, ilustradas a todo color, con 27 obras mías, y se abre con cinco comentarios: “Un universo suspendido, pero seguro”, de Anamely Ramos González, “Menos es mejor”, de Gustavo Valdés, “El eco del pintor en uno mismo” de Osvaldo Hernández Menéndez, “Las metáforas del silencio”, de Oscar Fagette, y “Una nostalgia sin dramas”, de Reinaldo García Ramos. En cuanto a las fotos de las obras, tuvimos que evaluar la calidad de las que teníamos y conseguir fotos con suficiente definición de otras obras que estaban en colecciones privadas.
El catálogo tiene un valor de $25 dólares, y eso incluye los gastos de embalaje y franqueo a direcciones en Estados Unidos. Los interesados en adquirir ejemplares deben enviar un mensaje privado a mi perfil de Facebook.

3- Tienes una serie dedicada a la intelectual Anamely Ramos y a los sucesos de San Isidro. Sobre esta temática tienes una obra bellísima y singular titulada «José Martí en San Isidro». ¿Que significó San Isidro para ti personalmente?

Me sentí motivado sobre todo por mi admiración y mi respeto hacia Anamely y el Movimiento San Isidro. Los sucesos de San Isidro han avivado en mí el deseo de ver que en mi país ocurran los cambios que todos necesitamos.

4- Además de los entornos sociales, se puede encontrar en tu obra habitaciones más personales, intimidades, secretos. Cuerpos desnudos y maniquíes, maquillaje y travestismo, divas, teatros, montajes. «La Carmen» es una de esas series que devela ese espacio íntimo. ¿Quién es la Carmen? ¿Qué significa este personaje en tu obra y tu estética?

En mi obra no hay espacios íntimos. El travestismo, el maquillaje y el desnudo se muestran como parte de una representación y los mismos interiores son observados desde una cuarta pared, como en una función teatral. Aunque muchos de mis personajes se muestran de perfil o sencillamente dan la espalda al espectador, todos participan en esa representación.

La Carmen que aparece en mis escenarios es la que ideó el coreógrafo cubano Alberto Alonso para el ballet “Carmen”, a partir del texto de Prosper Mérimée. En los años 90 yo trabajé en el Gran Teatro de La Habana, hoy rebautizado Teatro Alicia Alonso, y allí pude familiarizarme con este y otros personajes del repertorio del Ballet Nacional de Cuba. Mi Carmen, a semejanza de la concebida por Alberto Alonso, es un personaje popular, arrojado y rebelde. Mi Carmen se hace acompañar de una silla que le sirve de apoyatura y que yo utilizo como elemento compositivo. Sin embargo, recientemente, he comenzado a imaginar a Carmen, mi personaje, fuera de los escenarios teatrales. La imagino desafiante con su traje rojo recorriendo las calles y barrios habaneros como una cubana cualquiera.

5- Por último, pero no menos importante, me gustaría que me hables de los materiales que usas en tus obras. Los montajes e innovaciones que hacen tus soportes originales: pintura sobre paleta de pintor, sobre cartón, sobre tablas o cajas de tabaco. Cuéntame sobre todas estas ideas y juegos con los materiales.

Siempre me han interesado los materiales y soportes no convencionales. Cuando vivía en Cuba recorría los basureros de la ciudad o la desembocadura del río Almendares buscando elementos que me sirvieran para trabajar. Cualquier objeto que por sus sugerencias conectara conmigo me lo llevaba a la casa y lo convertía en parte de una nueva obra. En esa época mis instrumentos de trabajo consistían en una trincha sin filo, un martillo sin orejas, una pinza y un hacha pequeña de albañil. Algunas de estas piezas, ensambladas sobre tablas de encofrado, tableros de puertas, planchas metálicas desechadas o fragmentos de muebles antiguos, se vendieron o se extraviaron, pero otras se encuentran aún en la colección de mi familia en La Habana. Son obras a veces muy volumétricas, difíciles de conservar y transportar, y que necesitan de mucho espacio a su alrededor. Nunca han sido expuestas.

Al llegar a Miami tuve que cambiar mis materiales y métodos de trabajo. La basura cubana es muy diferente a la basura que se encuentra en Estados Unidos o en cualquier otro lugar del planeta. Supongo que cada país tiene su propia basura y que esto es algo que también nos identifica culturalmente.
Además de los materiales mencionados, yo también había trabajado en Cuba con lápiz, tinta, acuarela, gouache y óleo, como cualquier otro pintor, y terminé por retomar mis temas de siempre usando ahora exclusivamente estos materiales sobre soportes tradicionales. Las cajitas, abanicos, paletas de pintor, rompecabezas y montajes de cartón han ido apareciendo por el camino. A veces un encargo específico se ha convertido en una serie o en otro caso un hallazgo casual, como aquellos en La Habana, ha provocado el cambio de soporte o material y luego la continuidad en su utilización. Tal es el caso de los rompecabezas, que encontré en una tienda de artículos para niños y que inmediatamente vinculé con mi obra.

En estos momentos, el cartón como soporte absorbe casi toda mi atención. Es un material dúctil, humilde, de grandes posibilidades plásticas, sobre el que puedo trabajar como se realiza el atrezo en el teatro. Y como puedes ver, nuevamente te menciono el teatro.

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