(DES)BLOQUEO: ¿UNA JAULA MÁS AMPLIA O LA LIBERTAD?

✍️ Freizer Martínez
📷 Neife Rigau

Todos los nacidos después de los años ’60 en Cuba hemos escuchado la palabra “bloqueo”, la vemos escrita en la prensa plana y en los muros en nuestro pueblo. Cuando varios cubanos se sientan a conversar sobre temas de política, este fantasma aparece y con él las distintas tendencias y criterios. En Cuba, a pesar de haberse impuesto el monocromatismo ideológico a toda costa, la diversidad de criterios es exuberante y que los cubanos se pongan de acuerdo no es tarea fácil.

En una conversación informal entre amigos en la que salió a relucir el bloqueo y las políticas de Donald Trump, algunos estaban en desacuerdo con el embargo porque, decían, afectaba al pueblo. Ya se empezaba a sentir la escasez y las colas coqueteaban tímidamente en los comercios. Otros de los presentes en el debate aseguraban que el bloqueo era una medida justa para presionar al régimen y hacerlo negociar y, de ese modo, lograr libertades en todos los ámbitos para el pueblo. La conversación fue prendiéndose como una mesa de dominó.

Realmente, un régimen cubano sin presiones estaría a sus anchas. No olvidemos que aun bloqueadas las tropas castristas llegaron a Angola y Nicaragua, y dentro de la isla han mutilado las libertades individuales para suplantar una supuesta democracia de las mayorías.

En los inicios de la Revolución, la dictadura no solo nacionalizó las empresas extrajeras en la isla, sino que arremetió contra las iniciativas de los cubanos expropiando a los dueños de las pequeñas, medianas y grandes empresas y monopolizó las tierras, ejerciendo un férreo control sobre todos los medios de producción al interior del país, lo que desató el caos económico que hoy padecemos.

La entrada de los años 90 y la caída del campo socialista fue un duro golpe para la dictadura de izquierda radical y las presiones económicas que empezó a sentir el gobierno echaron por tierra sus planes, teniendo que aflojar un poco el puño y retomar el trabajo privado, pero sin garantías de seguridad social para estos emprendedores. Las libertades individuales, esas no las soltó.

Mucho se podría hablar de este tema y se ha hablado. El régimen solo cede bajo presión. Muchas personas sueñan con un socialismo a lo China o Vietnam. Eso sería como crear ciertas condiciones dentro de la jaula. Los cubanos perdimos nuestras libertades con el golpe de estado de Batista en 1952 y aún sufrimos la transición de una dictadura hacia otra.

El régimen está en un proceso de querer mutar hacia una nueva forma, un “neo castrismo”, por eso ahora usa todos sus tentáculos diseminados en el mundo para mover sus influencias y lanzar una nueva campaña contra el bloqueo o embargo económico del gobierno estadounidense.

Yo como cubano no defiendo políticas que afecten a mi patria, pero no me opongo a las medidas que frenen a una dictadura en la que usted y yo, poco importamos.

Argumentos sobran, pero solo por recordar, en los años 90, con la apertura al turismo se nos discriminó a los nacionales de disfrutar de nuestros hoteles y de las playas que estaban enmarcadas en esas instituciones. Hoy día, con la llamada tarea ordenamiento, se devaluó nuestra moneda y se desabastecieron nuestras tiendas para abastecer otras con las que usted y yo no podemos comprar, porque no se nos paga en MLC. Se secuestra esa moneda dura porque una vez que su familia en el exterior le transfiere, usted no puede extraer ese monto. Los precios en esas tiendas son abusivos y no tienen nada que ver con los precios medios de la región.

Un monopolio estatal de telecomunicaciones que lo priva a usted de poder comprar con su moneda y desde su país una recarga para su móvil que además de excesivamente cara nos excluye. Unos precios en los hoteles que los obreros no pueden pagarse.
Las libertades económicas aún por conquistar y no se ve la voluntad del gobierno por dar fuerza al emprendimiento del cubano.

¿Qué tenemos? Una salud pública gratuita que vive desde hace años un deterioro de sus instalaciones y una educación que es parte del adoctrinamiento ideológico y que expulsa de sus universidades a los que piensan y se expresan diferente.

Tenemos persecución política y violación de sus propias leyes. No olvidemos cómo no solo sus acciones afectan a los cubanos de la isla, sino que toca a los críticos que residen fuera, negándoles la entrada a su patria. Del exilio solo les importa su dinero, lo disfrazan de «reunificar a las familias». La falsedad y la doble moral de este clown del mal es un guion ensayado por más de 60 años.

Recordemos la visita del ex presidente estadounidense, Barack Obama, a la isla en 2016; cómo en medio de una negociación la oposición interna fue golpeada frente a todos las cámaras de las agencias de prensa del mundo. De las reformas y promesas que el régimen prometió al presidente norteño, ¿cuántas se cumplieron?

Hace una semanas se gastaron innumerables recursos dentro del país para hacer un desfile a favor del total levantamiento del bloqueo. Gasto de combustible que a veces no hay para las ambulancias. Mientras, usted y yo vivimos bajo la justificación de un injusto bloqueo externo, pero jamás se ha hecho un análisis público del bloqueo del gobierno a su pueblo, que es el que usted y yo más sentimos.

Me pregunto, desde mi condición de cubano, ¿cómo sería una Cuba sin bloqueo? ¿Jaula con más espacio? Jaula al fin y al cabo. Lo que Cuba necesita es libertad.

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