POR UN MEDIO AMBIENTE QUE PODAMOS CELEBRAR

✍️ Inalkis Rodríguez
📷 Inalkis Rodríguez/ Neife Rigau/ Capturas de pantalla del grupo en facebook Revolico Camagüey

Hoy es 5 de junio, día mundial del medio ambiente, y aquí en Camagüey, como ya se ha hecho costumbre, el estado tratará de enseñarle al resto del país y al mundo que somos un ejemplo a seguir si de proteger el entorno se trata. Pondrán anuncios en la TV haciendo campañas en defensa de los bosques, sembrando árboles y muchas actividades que en la realidad solo se llevan a cabo este día.

Demás está decir que los problemas ambientales están presentes de un extremo a otro de la isla, pero basta con el ejemplo de la ciudad de Camagüey para encontrar suficientes aspectos negativos para preocuparse. Aquí hay, realmente, muy poco por lo que valga la pena celebrar este día.

》Ríos contaminados

Uno de los casos que siempre menciono es el de los ríos que atraviesan las ciudad agramontina. En ninguno de ellos sus aguas son saludables para bañarse, pues el alto grado de contaminación que albergan podría fácilmente acabar con la vida de cualquier ser humano.

A simple vista puede observarse cómo los ciudadanos del reparto El Jardín depositan todos sus desechos al río El Júcaro como si este fuera su vertedero. Las instituciones que deberían velar —que de hecho, existen y cobran un salario— por el cuidado de su entorno, no lo hacen. A la basura de los pobladores —que no tienen dónde depositarla— el río suma los desperdicios drenados de la fábrica de curtir pieles de animales.

Idéntica suerte corre el río Tínima, que recibe en su caudal el drenaje de la escuela de medicina Ciencias Médicas.

También se ve muy contaminado el arroyo Cabeza de Vaca (afluente del río Tínima) por los productos químicos de la fábrica de cerveza Tínima.

El río Hatibonico, uno de los más céntricos de nuestra ciudad, visto a diario por centenares de personas, es otro que acarrea una contaminación notable. E igualmente el San Pedro, y todos, sin excepción alguna, sirven de basurero para los habitantes de esta urbe.

》Árboles para hacer muebles

Otro fenómeno en contra del medio ambiente en el territorio es la tala de maderas preciosas para fabricación y venta de muebles. Una costumbre que ya se ha arraigado y, sin un plan de reforestación eficiente, incluso especies amenazadas de extinción están siendo diezmadas año tras año por esa práctica desmedida.

Puede que hayan muebles de la madera de los árboles, pero lo que se acaba es el oxígeno que generan estos indispensables seres vivos.

Son decenas de publicaciones que a diario anuncian la venta de muebles de maderas preciosas en las redes sociales. La pregunta es: ¿de dónde la sacan? ¿Tienen estos vendedores o quienes fabrican los muebles un bosque particular que reforestan y los árboles crecen a la velocidad de la luz para tener tantas ofertas?

》Contaminación del aire

Circular por las calles, caminos o carreteras de Camagüey en horas del día, cuando el tránsito es mayor, es bastante desagradable para las vías respiratorias, que deben inhalar una gran cantidad de humo negro, desprendido por vehículos obsoletos y motores altamente contaminantes.

La mayoría de los autos, guaguas, camiones, motores y tractores tienen como mínimo de 10 a 15 años de explotación, y muchos de ellos son híbridos, por lo que su forma de funcionar ya no es la misma. La tecnología es obsoleta y esto trae como consecuencia mayor cantidad de humo, una parte del cual se dispersa por la atmósfera y la otra se enquista en nuestros pulmones.

Por solo citar algunos ejemplos de las vías más contaminadas por el humo de autos están la Carretera Central, Calle Cuba, Joaquín de Agüero, Avenida Finlay, Calle Rosario, Calle Bembeta, Calle Martí, entre otras.

Para los vehículos en condiciones deplorables existe el artículo 182 del Código de Seguridad Vial, donde se especifica que «se prohíbe la circulación por las vías de los vehículos de motor, remolques y semirremolques que presenten las deficiencias técnicas siguientes:

«Cuando los frenos no accionen uniformemente…

«Cuando existan salideros en el sistema de aire o líquidos…

«Cuando existan salideros de combustibles…»

Y por último, cuando «las emisiones del escape contengan una cantidad de gases contaminantes superior a lo establecido por las regulaciones vigentes; falte el tubo de escape con su dispositivo silenciador o ambos, o uno de ellos se encuentre en mal estado».

》¿Dónde echar la basura?

En Camagüey, como en toda Cuba, no hay cestos clasificados para cada tipo de desechos. Las baterías o pilas, papeles, cristales, latas, aerosoles, vasijas que envasaban productos químicos o venenosos, desechos de comidas, todo va a parar a un mismo cesto. Luego corren el mismo destino, en vertederos donde se arrojan mezclados, y que, en ocasiones, se les prende fuego, yendo a parar todo ese humo al aire cotidiano que respiran personas, animales y plantas de la ciudad.

》Venta de aves endémicas

Los poseedores y vendedores de aves lo mismo enjaulan especies endémicas como el catey, el tomeguín del pinar, el cabrerito de la ciénaga, u otras, todas con categoría de amenaza, que aves de régimen migratorio como el ave mariposa o azulillo sietecolores, el sinsonte, el negrito y el tomeguín de la tierra, así como la popular cotorra, que es una especie autóctona de Cuba y de algunas islas cercanas.

Esto solo por citar algunos ejemplos, pues la variedad no cabría en este artículo. Basta echar una ojeada a las páginas y grupos Revolico en Facebook, algunas de las cuales han sido denunciadas por este medio debido a su actividad de venta ilegal y discriminatoria de las especies de aves.

》Abandono y maltrato animal

Los refugios no dan a basto con tantos perros y gatos que son acogidos a diario. Botar un perro o una camada de gatos es tan sencillo como sacar la basura a la calle. No hay multas, no hay control sobre estos animales que muchas veces terminan atropellados o recogidos por Zoonosis para al final terminar muertos.

Desde el pasado 10 de abril tenemos ya en Cuba una «Ley de Protección Animal», la cual si está impresa solo sirve para alimentar cucarachas y carcomas en gavetas. El Decreto-Ley No.31 De Bienestar Animal dice en su contenido que incluye «multas entre 1500 pesos y hasta 4000 pesos (unos 160 dólares) a quienes maltraten, impulsen peleas o le provoquen la muerte a cualquier animal».

Sin embargo, no se escampa con la violencia animal inducida por el hombre, y allí como plato principal tenemos las peleas de perros. Se pelea en los barrios periféricos de la ciudad, tales como El Jardín, Florat, La Guernica, La Esperanza, pero principalmente en lugares donde haya arroyos cerca, ya que esto sirve para lanzar los perros al agua cuando no quieren dejar de morderse.

La situación es distinta para los gallos de lidia. Estas peleas quedan bajo el amparo de las autoridades cubanas, porque nada menos que el comandante Guillermo García es un apasionado de estas peleas. Incluso dentro del Grupo Empresarial de Flora y Fauna existen los “clubes gallísticos”, anfiteatro legal de estos certámenes funestos.

Por la «izquierda», se continúa peleando gallos en vallas improvisadas en las afueras de la ciudad de Camagüey. Una de las más famosas es la que se encuentra en la periferia del reparto Camujiro.

Además de las peleas, también quedan autorizados los sacrificios en cultos religiosos. Fenómeno este bastante común en Cuba, donde cada fiesta o toque de santo, como suele llamarse, termina con la vida de palomas, gatos, chivos, perros, serpientes y muchos otros animales de una forma altamente violenta. Por ejemplo, el decapitado, clavarlos vivos en los árboles de ceiba, morder los animales vivos y colgados con las cabezas hacia abajo, entre otras que es mejor no detallar aquí.

Todos estos problemas se ven agravados por la falta de apoyo de las instituciones, que no reconocen personalidad jurídica a grupos ambientalistas y protectores de la fauna, cuyo trabajo es, si bien inspirado, limitado por esa razón.

Desde Camagüey, pero haciéndolo extensivo a toda la isla, esperemos que para la próxima celebración la ayuda al medio ambiente no se quede solo en comerciales. No hay que olvidar que en la Constitución de la República de Cuba, en su artículo 90, inciso j, se estipula entre los deberes de los ciudadanos cubanos «el proteger los recursos naturales, la flora y la fauna y velar por la conservación de un medio ambiente sano».

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