ESCRITOR HOLGUINERO RESPONDE AL GOBIERNO DE ESA PROVINCIA POR MENSAJE DE ODIO

✍ Mario Ramírez
📷 Tomadas del perfil en Facebook de Ghabriel Pérez de Holguín y de Twitter/ @GobiernoHolguin

«Al gobernador de Holguín», Julio César Estupiñán Rodríguez, fue dirigida la reciente misiva en Facebook del escritor holguinero Ghabriel Pérez, ante un mensaje de odio promovido en la cuenta de Twitter del Gobierno Provincial, a propósito de la represión de las revueltas populares en el país.

Hace tres días, la cuenta publicó un mensaje a nombre de los combatientes —como se conoce en Cuba a los militares revolucionarios retirados—, de la milicia nacional revolucionaria «Roberto Cuenca Mondeja».

«Los combatientes del Glorioso batallón 108 de #Holguín al lado de su Revolución. No tendremos las armas que usamos en el Escambray ni con los machetes de las tres guerras. Como ya pasamos los 70 años tendremos palos para emparejar a jovenes violentos llenadores de odio», reza la publicación, acompañada de una imagen con un grupo de personas en uniforme militar y condecoraciones, en la que se especifican sus respectivos nombres.

«Ante un anuncio tan violento, dominado por la confusión y el terror me veo en la necesidad de preguntar, ¿a los ancianos turistas que vienen a abusar de nuestras muchachas y nuestros muchachos se les brindan palos o besamanos?», se pregunta Ghabriel Pérez, contrastando la imagen de los cientos de turistas de la tercera edad que visitan la isla, y en específico, la ciudad de Holguín, con la de estos combatientes que piden «palos» para reprimir a la juventud.

Entre los milicianos del batallón 108 se encuentra Ventura Carballido Pupo, un abogado, historiador y promotor cultural holguinero con página en la Ecured, enrolado en el proceso revolucionario desde muy joven.

«Qué vergüenza. Qué se puede esperar de un gobierno que promueve tal violencia donde estos abuelos podrían darles palo a sus propios nietos por militar en ideologías distintas», añade el poeta, que ha suscrito a sus apellidos el epíteto de pertenencia a la oriental provincia.

La alusión a los maderos como arma de represión guarda relación directa con las protestas del pasado 11 de julio y días posteriores, en las que, tal como evidencian los videos, fotos y testimonios, el régimen sacó a las calles a sus brigadas de respuesta rápida, provistos de palos de más de un metro de extensión.

«Se parecen, o son los mismos, que todos los días se fajan frente a mi casa para comprar los mandados en la bodega.
Se parecen, o son los mismos, que ansían volver a las oficinas de Western Union», continuó en su comparación Pérez de Holguín, esta vez aludiendo a los millones de ancianos que en Cuba —un país con un alto índice de envejecimiento poblacional— sufren la miseria de un sistema económico en el atraso.

Desde hace días en las redes circulan videos sobre supuestas revueltas en el territorio holguinero, de dudosa veracidad y en su mayoría desmentidos por usuarios responsables. Sin embargo, varias fuentes aseguran que en la ciudad de los parques no han cesado las protestas, con sus respectivos cortes y enlentecimiento de la conexión a internet como táctica del régimen para evitar la difusión.

En medio del colapso de hospitales ante la situación agravante de la pandemia del coronavirus, en la ciudad han vuelto los apagones, y las prebendas de la dictadura para paliar la crisis no parecen hacer efecto en la urbe, una de las más pobladas a nivel nacional.

«Se parecen, o son los mismos que mueren por falta de medicinas, que no pueden desayunar decentemente, que viajan animálicamente en guaguas y camiones atestados por nuestras calles, que olvidaron vivir para su familia y su patria y se dejaron comprar por un partido, un sistema obsoleto, un régimen nefasto», siguió el escritor en su paralelismo crítico de la realidad actual cubana. «Se parecen, o son los mismos, que van al Norte y regresan con los gusanos llenos de ropas y zapatos para vestir y calzar a toda su parentela», agregó.

Mensajes como este del gobierno holguinero violan las normativas de la red social Twitter, al incitar a la violencia y difundir el odio. La red, no obstante, exige una denuncia formal de sus usuarios para proceder a analizar el post, a diferencia, parece, de cuando se trata de personalidades públicas, como ocurrió con el expresidente norteamericano Donald Trump, suspendido del uso de Twitter por similares causas, aunque vale apuntar que en ninguno de sus tuits solicitó palos para reprimir a la población civil.

Ghabriel Pérez de Holguín, de 52 años, escritor reconocido con los premios Calendario y Adelaida de Mármol, católico y acosado en varias oportunidades por la Seguridad del Estado de su terruño por sus ideas políticas opuestas al régimen totalitario, ha escrito en Facebook contundentes repuestas a los desmanes de la dictadura y sus principales actores, incluyendo cartas abiertas a Díaz-Canel. «¡Qué Dios ampare a Cuba!», fue la oración final de su respuesta al mensaje de odio de los represores.

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