EL RETO DE SEPTIEMBRE

✍ Freyser Martínez
📷 Nachely Rivero

Ha llegado el mes en que la alegría de los niños y adolescentes desborda las calles de cualquier ciudad de esta isla. La sonrisa por el reencuentro de muchos, el inicio o la culminación de una nueva etapa de la enseñanza en las escuelas, los maestros, las anécdotas del verano…

Este curso, sin embargo, repite al anterior en el silencio de las aulas debido a una pandemia que no parece tener fin. Los estudiantes se quedan en casa y la modalidad de tele estudio ahora viene a intentar sustituir el espacio presencial.

Desde los hogares cada adolescente o niño debe atender a su «parrilla educativa». Pero el contraste con la realidad describe otro escenario: la crisis del suministro eléctrico vuelve imposible toda tentativa de auto clases, lo que, sumado al calor y al hambre por la espera de la corriente para cocinar los alimentos, convierte en un pequeño infierno lo que antaño era un tiempo de entusiasmo para los hombres y mujeres en formación.

Sabemos que desde la intranet es posible descargar las lecciones en video pero, ante la deficiente tecnología y el subdesarrollo de nuestra nación cabe preguntarse: ¿cuántas personas no carecen de un dispositivo que se conecte a la 3G o 4G, y cuántas de las que sí lo tienen del capital suficiente para invertir en varios paquetes de datos, puesto que los videos son pesados y consumen una barbaridad?

Por otro lado, ya es sabiduría popular el hecho de que aplicaciones como el pregonado «Repasador Virtual» no sirven. Pero no que sirvió durante un tiempo y dejó de funcionar, sino que no existe evidencia, al menos entre mi círculo de conocidos, de que alguna vez funcionara, más allá de la promoción estatal.

Clases televisivas sin electricidad, internet sin conexión o sin datos suficientes, calor asfixiante y alimentos esperando a ser cocinados o en peligro de echarse a perder, en un país donde lo que está echado a perder ya se sabe qué es. Ni siquiera hay necesidad de decirlo o censurarlo por decreto, porque es la propia realidad, a la que nunca parecen interrogar los que mal gobiernan, la que disiente del poder.

¿Ya le preguntaron a los padres que opinan de un curso escolar, como dicen en la calle, «por gusto», que no pasa de la propaganda para quedar bien? Mientras tanto septiembre avanza, y el reto que era antes arrancar el curso en este mes, se extiende a ese otro reto que es nuestra escuela de la supervivencia.

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