RÉGIMEN REGULA AL SACERDOTE CUBANO CASTOR ÁLVAREZ POR SUPUESTO «INTERÉS PÚBLICO»

✍ Mario Ramírez
📷 Castor José Álvarez Devesa

El sacerdote cubano Castor José Álvarez Devesa vuelve a ser noticia luego de que este martes fuera informado de una regulación que le prohíbe salir del país, por un supuesto «interés público», como es costumbre aludir en los centenares de casos de cubanos en igual situación, en su mayoría miembros de la sociedad civil con una postura cívica molesta al régimen.

«Cuando me soltaron después del 11J me dijeron que tenía una medida cautelar y prohibición de salir del país», contó a este medio el sacerdote, quien acompañó al pueblo camagüeyano en las protestas antigubernamentales del pasado 11 de julio, donde fue golpeado y detenido durante una noche en una estación policial. «Al siguiente día me citaron para que firmara la prohibición», agregó.

Sin embargo, el clérigo, conocido por los fieles de Camagüey como Padre Castor, declaró que este 10 de septiembre «el que atiende Asuntos Religiosos por el Partido [Comunista de Cuba] a nivel provincial le comunicó al arzobispo de Camagüey que aquella medida había expirado al mes de aplicármela».

Justamente tres días antes, en vísperas de las celebraciones por el día de la Virgen, la misma persona, que se hace llamar Abel, le había comunicado a Wilfredo del Pino Estévez, arzobispo de Camagüey, que Padre Castor no podía oficiar misa ese día en la comunidad católica de Vertientes, dada la gravedad de la covid en el territorio, lo que resultó polémico tratándose de la única misa suspendida en suelo agramontino y de un sacerdote que incomoda al régimen con su proyección contestataria.

«Ayer [14 de septiembre] fui al carnet de identidad [Oficina de Trámites] y pregunté (…) me dijeron que no podía salir del país por ‘interés público'», manifestó el párroco.

De esta manera Padre Castor se convierte en el más reciente de los regulados cubanos, una lista que antes del 11J, según el Instituto Patmos, sumaba más de 200 personas. Cifra que podría multiplicarse tras las protestas de julio y los centenares de detenidos, pues atendiendo a la ley de migración cubana, no puede abandonar el país aquel que esté “pendiente al cumplimiento de una sanción penal o medida de seguridad”.

Tales motivos no constan en la prohibición al sacerdote, sino el ambiguo «interés público», que viola flagrantemente el derecho de toda persona a salir de su país.

«El régimen tiene un rostro para el cardenal Seán Patrick O’Malley y otro para los cubanos», dijo a propósito de la regulación de Padre Castor el opositor Antonio G. Rodiles y en alusión a la visita que realizara a la isla la semana pasada el arzobispo de Boston.

Habría que ver que pensaría el cardenal O’Malley, quien contó en su blog que exigió a Díaz-Canel un indulto para los implicados en las manifestaciones del 11J, sobre la detención, violencia y ahora regulación con que la dictadura somete a un sacerdote de su iglesia.

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