FERNANDO BÉCQUER TAMBIÉN HABRÍA VIOLADO A UNA ADOLESCENTE DE 16 AÑOS

✍ Nachely Rivero
📷 Facebook/ Fernando Bécquer (imagen intervenida)

El pasado martes 18 de enero tuvo lugar la primera denuncia pública de violación contra Fernando Bécquer, el trovador acusado en diciembre de 2021 por acoso sexual a cinco mujeres. En esta ocasión, el testimonio de Ilena Brooks, mujer que a sus 16 años fue penetrada sexualmente contra su voluntad por el músico, fue dado a conocer por el periodista Ricardo Acostarana en el medio independiente Tremenda Nota.

Al igual que otras de las víctimas, Ilena afirma que concurría a las peñas de Bécquer en la Casona de Línea, en El Vedado, cuando comenzó a hacerse cercana a este y a su colega, Adrián Berazaín, otro de los mentados en el reportaje de El Estornudo que reanimara las campañas del Me Too en Cuba.
 
«En uno de esos domingos Fernando se me acerca, me dice que yo tenía algo muy malo. Me preguntó cómo me sentía, si me pasaba algo. Me hablaba de una forma como si pudiera ver a través de mí. Me dijo que yo tenía una gitana mala. No recuerdo exactamente lo que decía sobre ella. Me dijo que me iba a hacer un trabajo, que me iba a ayudar para que pudiera avanzar en la vida», contó la mujer.

Asimismo narró cómo Bécquer la condujo a un apartamento cerca de la Casona de Línea, lugar que describe como «oscuro, sin muebles», «con muchas cosas religiosas», dónde el hombre «se agachó y empezó como que a hablar con sus santos de la supuesta gitana».

«Luego empezó a hablar consigo mismo como con su santo, y decía cosas como: ‘No, no, padre, eso no’. Volvía a tirar los caracoles y salía el supuesto ‘sí’ y volvía a negar una y otra vez, como que no le pidieran eso, que ‘eso’ él no lo podía hacer», relató.

«Él me fue conduciendo por la casa y terminamos en el cuarto. Yo quedé sentada arriba de la cama porque no había más muebles», alegó Brooks, cosa que también ocurrió con las otras mujeres y según una publicación de Mario Luis Reyes (autor del reportaje de El Estornudo), con más de diez mujeres que relataron sus casos por privado, incluyendo algunas que, como Ilena, eran menores de edad cuando sucedieron los hechos.

«Cuando noté que era inevitable, le pedí que se protegiera, que se pusiera un condón. Él decía que eso no era lo que pedía el santo. Se lo pedí con una voz que casi no me salió. Eso lo recuerdo como si fuera hoy», expuso la víctima, que asegura que él estaba «muy cerca» pero no la besó ni la tocó, la penetró sin protección, ocasionándole dolor, asco y miedo.

Este lamentable hecho cobra significación en un contexto en el que la impunidad del trovador, vocero del régimen, parecía ganar terreno a pesar del apoyo a las víctimas brindado por instituciones oficialistas como el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, el Centro Nacional de Educación Sexual y la Federación de Mujeres Cubanas.

Dichas instituciones convidaron a las mujeres afectadas a realizar denuncias formales por la vías disponibles y se ofrecieron a asesorarlas. En el mismo mes de diciembre, de hecho, la escritora Elaine Vilar Madruga se convirtió en la primera presunta víctima que llevara a cabo una denuncia legal contra Bécquer.

En el caso de Ilena Brooks, a diferencia de tres de las denunciantes de El Estornudo, no se dan más detalles sobre su persona, pero su elocuente testimonio evidencia el daño psicológico que trajo a su vida sexual el encuentro no deseado con el trovador.
  
Tal como declaró a Tremenda Nota el exfiscal y exjuez cubano Frank Ajete Pidorych, «la culpa no prescribe, la afrenta no prescribe, el daño no prescribe», y con respecto a denunciar formalmente o no estos sucesos, afirmó que «el hecho es perseguible, y su persecución no solo procesalmente viable, sino socialmente necesaria».

✅ Síguenos en Twitter (@LaHoradeCuba20), Instagram (lahoradecuba) y en nuestros canales de Telegram y YouTube (La Hora de Cuba).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *